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¿Por qué Guatemala fracasa en futbol?

Cuando tenía 20 años, militaba en las divisiones inferiores de Municipal. Jugué en la Sub-20, que era muy competitiva. Por razones de la vida, el profesor en ese tiempo no me quería una mierda, no confiaba en mí como mis entrenadores anteriores en la Sub-15 y Sub-17. Eso fue un golpe muy duro para mí; él decidió no inscribirme en mi último torneo y tiró a la mierda todos mis sueños y esfuerzo de casi una década dedicada al futbol. Municipal  no hizo siquiera algo para ubicarme con mi preparación profesional en otro equipo, ningún tipo de asesoría legal y deportiva salió a la vista. Esto, amigos, es algo que le ha pasado desde hace muchos años a excelentes jugadores que quedan a la deriva y no hacen carrera porque los mismos equipos que invierten en ellos, son los que les terminan dándoles la espalda.

Hace una semana se jugó la primera fase de la hexagonal final de Concacaf de la eliminatoria rumbo a Rusia 2018. Costa Rica es el gran protagonista por haber ganado de visita frente a Trinidad y Tobago, y de local goleando 4 – 0, dando catedra a EEUU. Nuestro caso: la federación Guatemalteca de Futbol tiene una suspensión por parte de la FIFA y la sanción le impide, entre otras cosas, toda participación internacional. No sólo teníamos que dar el trago amargo de no poder ir a un Mundial de nuevo, sino que también pasan estas cosas “extra cancha” o “de escritorio” que afectan y dejan malherido a nuestro amado futbol.

Para aquellos que se viven preguntando: ¿por qué Costa Rica, Honduras y no Guatemala? ¿Por qué envidiamos de buena manera a nuestros hermanos centroamericano? Aquí les dejo esta pequeña anécdota.

Como mencioné al principio de la nota, yo no estaba activo profesionalmente porque no me inscribió el profesor en el torneo local. Entrenaba sin parar cada semana, pero necesitaba jugar a la pelota así que me inscribí en Cejusa, cuna futbolística de hermosa vista desde el puente de Periférico en la capital. Era parte de un equipazo, pero da la casualidad que Marco Pappa estaba en la misma situación que yo, sí, ese Marco Pappa, el internacional que juega con el Colorado Rapids de la MLS. Pappa acababa de subir de la Sub-17 a la Sub-20 y el profesor, en uno de sus muy conocidos berrinches, tampoco lo inscribió, difícil de creer, pero la realidad era que Pappa no estaba inscrito en la Liga Nacional, así que le dije un día: “¿Querés chamusca en el Cejusa?”, y sin pensarlo dos veces me dijo que sí.

Nos juntamos por su casa en Kaminal, llegó con uno de sus hermanos a bordo de un golfito y me dio su foto y la copia de su cédula. Pappa tenía ya 18 años; recuerdo esto porque se tardó unas semanas en darme la copia de cedula, no se la habían dado aún. Al siguiente domingo llegó a jugar con nosotros, y mi entrenador de entonces estaba estupefacto después de verlo por primera vez: hizo goles de todo tipo, globitos, tiros libres, de taquito, etc.

Pero hay uno en especial del que quiero hablarles.

Era el partido por el primer lugar contra Domingo Sabio, uno de los equipos más duros en la historia del Cejusa. Se veía difícil, pero en una jugada, Pappa tomó la pelota desde medio campo, vio la portería y empezó entonces una de las obras de arte más hermosas que he visto en mi vida: eludió uno, dos, tres, cuatro, yo salí corriendo por la banda para que me diera la pelota, pero cuando vi su intención de hacer gol, me quedé parado como otro más, observando semejante acto de magia, Pappa ya iba por el quinto jugador y entró al área; el arquero salió con todo por él, y lo dribló, tenía el arco frente, sólo para empujar el balón. Pero esperó a que el arquero fuera por él de nuevo, y lo volvió a enganchar para el otro lado, haciéndolo quedar como un trapo. De nuevo sólo debía marcar el gol, pero no sólo metió el balón al arco, sino que lo hizo de rabona, para después alzar los brazos y esperó mientras veía cómo todos corrimos enloquecidos a abrazarlo por lo que acabábamos de ver. La porra del otro equipo le aplaudía, los del otro equipo estaban atónitos, y nosotros lo abrazamos. Yo sólo atine a decirle que estaba loco.

Así como Marco Pappa, hay muchos jugadores buenos y con mucho potencial en Guatemala, que no tienen la misma suerte o destino que el crack de la MLS. Hay muchos jugadores que dejan media carrera por mala administración, por falta de visión, falta de preparación de parte de sus clubes y la federación. Ahora, ustedes ven a Costa Rica: la razón por la que están dónde están es porque sí trabajan sus diamantes en bruto, tienen una visión sobre cada jugador y tienen planes de trabajo envidiables, mientras que aquí a alguien como Marco Pappa lo tuvo que ver un extranjero para llevárselo y que sea hoy el gran jugador que es.

Foto de portada: Daniel Garrido/Flickr