Home > Glotamundos > Guatemala: Mercado 24

La escena gastronómica actual se parece a la escena musical. Vemos a Maná fusionarse con Nicky Jam, a Franco de Vita con Wisin y Yandel… y en Guate, a renombrados nombres de la cocina fusionarse con las estrellas en ascenso: Jorge Jorge Lamport, de Camille, con Débora Fadul de Mon Coeur; Jake Denburg (entre otros) de Jake´s, con Pablo Díaz, de Mercado 24… Y como en la música, unos dicen que los Equis apuntalan a los Millenials, y otros lo contrario.

Yo: creo que producen sinergia.

Pero bien, vamos a escribir sobre el invitado de Jake. Sobre el invitado de todo mundo, porque ahora lo vemos por todos lados: Pablo Díaz y su Mercado 24.

Cruzamos ya unas palabras desde la pequeña barra que divide el área de servicio de su cocina y su estufa de 6 fuegos. Un tipo afable. Un hombre capaz de hacer dos cosas a la vez: cocinar y platicar como si pusiera toda la atención en intercambiar palabras. Yo, o cocino o platico, pero las dos de junto no se me dan.

Acudí a Mercado 24 con grandes expectativas, su fama lo precede. Quizá lo único criticable es la carta, limitada en opciones. Uno quisiera poder tener acceso a más trucos de magia en ella. Y digo magia, porque me encantó. Salí hechizado de allí.

Dos pescados y un pato fueron lo nuestro. La Marcala, es un pecado relativamente común, (dicen los que pescan, de aquellos que al picar son inmediatamente rebanados para ser comidos frescos, y de manera simple). La de M24 venía en una preparación con pepino y eneldo. La frescura que describió mi amigo, pescador deportivo, fue evocada aquí. Luego vino un pescado curado. Una técnica poco conocida para mí en pescados.   Suave, diferente, rico. Acompañado de piloyes. Como buen frijolero que soy, estos me encantaron.

El ambiente del restaurante me sorprendió. Primero porque ví mucha “gente chic”. Cuando escribí sobre El Mercadito de La Esquina se abalanzaron sobre mí varias personas que parecían separar al mundo en dos castas (reflejo de nuestra triste identidad nacional). Parecía ser que La Esquina sirve a lo que conocemos como “la élite” y el resto de 4 Grados a todos nosotros, “los demás”. Pero dentro de mi percepción e imaginario colectivo, toda esta gente de alcurnia estaba allí, en Mercado 24.

La decoración es simple pero cuidada, evocando al sagrado maíz por doquier. El servicio es bueno, moderno, retador a lo convencional. Se visten todos como “skaters” o que se yo.   Quien nos atendió sabe lo que hace. Conoce los platos y lo sabe expresar. Supo recomendar muy bien la carta de vinos. Habiendo buenos, optamos por el barato, uno Portugués. Rico. Dolor de cabeza al día siguiente, pero bueno, sabía a lo que me metía.

El precio: Muy accesible. Uno obtiene allí alta cocina, y el precio no le corresponde.

¿Volveré? Ya lo intenté… pero hay un problema con los Millenials: Los horarios. Cierra cocina temprano y no abre domingos. Pero ya me acoplaré con tal de volver.

Muchos dicen que Pablo Díaz es el mejor chef de la ciudad y Mercado 24 el mejor restaurante. Yo no soy dado a las listas; pero puede ser. Lo que no está en discusión es que las más bonitas piernas de la gastronomía trabajan allí. Dense una vuelta, y ya me dirán.